Se pueden tratar diversos tipos de problemas sobre la sexualidad.
Los principios de la sexología taoísta se basan en la diferencia entre la naturaleza del orgasmo masculino y el femenino. El hombre pertenece al Yang. La naturaleza del hombre es tal que se excita rápidamente, pero también es rápido para retirarse.
Cuando el hombre eyacula, expulsa su esencia-semen fuera de su cuerpo, con lo que pierde su esencia vital para dársela a su compañera sexual. Según el taoísmo, a medida que el hombre pierde su esencia vital, este es más propenso a padecer enfermedades y acortan su vida. Así, los consejos taoístas van encaminados a la retención del semen en las relaciones para mantener la salud y potenciar las relaciones sexuales.
La mujer pertenece al Yin. La naturaleza de la mujer es tal que se excita con lentitud y es lenta para saciarse. El orgasmo de la mujer es más duradero y no lo alcanzan cada vez que se realiza el coito. Según el taoísmo, cuando la mujer eyacula, los fluidos se quedan dentro de ella, por lo que su esencia vital permanece y no pierde la inmunidad a las posibles enfermedades. En el caso femenino, el taoísmo se encarga de enseñar posturas y actitudes para una mejora de las relaciones.

El Tao tiene extraordinarias posibilidades. Además de mejorar tu vida sexual y tu salud en general es posible. Si se practica en pareja hace más afines a las dos partes energéticamente. Ambos son libres a la misma intensidad que el otro, lo cual los acerca aún más.
Los hombres pueden aprender a tener un orgasmo sin eyacular y las mujeres a contener su energía deteniendo sus periodos menstruales.
Es posible tener relaciones sexuales sumamente placenteras (y sin embarazos) de esta manera. Cuando la pareja decide procrear, las mujeres pueden canalizar su energía a recuperar sus periodos y los hombres a eyacular durante el orgasmo.
Los hombres pueden aliviar la eyaculación precoz y la disfunción eréctil con la práctica taoísta. Las mujeres pueden pasar por la menopausia sin complicaciones.